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JYOTISH: LA ASTROLOGÍA Y LA LEY DEL KARMA.

La astrología védica se basa en el principio del karma (la ley de acción y reacción), y en la reencarnación o trasmigración del alma. En otras palabras, lo que vivimos actualmente es el resultado de nuestras actividades previas.

En el mundo moderno, para algunos, es exclusivamente la sociedad la que juzga y condena a los individuos; para otros, primero juzga lasociedad y luego el Ser Supremo, quien, sin intermediarios, se encarga directamente de determinar el destino de todos después de la muerte. En cambio, los Vedas describen una justicia cósmica, la cual posee carácter divino, debido a que tiene su origen en el Supremo y está compuesta de sus propias energías y agentes. A través de ella, todos reciben el resultado de sus actos, ya sean éstos buenos o malos. Por lo tanto, más que castigos existen consecuencias, cada acción tiene una reacción. Después de comer en exceso nos molesta o duele el estómago, si ponemos los dedos en un toma corriente recibiremos una descarga eléctrica, etc. Estos son ejemplos simples de ciertas reacciones que experimentamos de manera inmediata. En otros casos, las consecuencias o resultados de nuestros actos recién se manifiestan en la vida siguiente. Si abusamos de otros, seremos abusados en un futuro; si causamos dolor a través de actos de violencia, sufriremos reacciones violentas, y si no utilizamos la vida humana para lo que está destinada y la desperdiciamos viviendo como animales, corremos el riesgo de degradarnos a especies inferiores de vida.

En nuestra carta astrológica se encuentran nuestros antecedentes y el veredicto de los jueces cósmicos; es nuestro caso en los archivos del universo. Nos muestra la naturaleza de nuestras actividades pasadas, el estado de conciencia que manifestamos al abandonar nuestro cuerpo anterior y el destino que nos espera.

“Así como una lámpara ilumina los objetos en la oscuridad, la astrología nos revela los efectos de nuestro karma previo, ya sea éste bueno o malo. Todos los planetas indican claramente si disfrutamos o sufrimos ahora como resultado de las acciones de nuestro nacimiento anterior” – Prasna Marga 36-37.

De acuerdo a todo esto, se entiende que la felicidad y la aflicción que los seres humanos experimentan, no son el producto de la casualidad, o de la buena o mala suerte, sino el resultado de sus propias acciones, y se manifiestan gracias a esta ley perfecta e implacable llamada karma, que, como todas las leyes universales, tiene su origen en el Supremo y es controlada y supervisada por Él. En el momento de la muerte, el cúmulo de deseos y acciones de la vida de uno, crea un cierto estado de conciencia, el cual determina el próximo nacimiento o incluso la liberación.

“Cualquier estado de existencia que uno recuerde cuando abandone el cuerpo, ese estado alcanzará sin falta”. Bhagavad-Gita 8.6

¿EL KARMA PUEDE CAMBIAR?

Pero, ¿cuáles son los límites de las influencias astrológicas? ¿Qué sucede con el libre albedrío? ¿El karma puede cambiar? Es cierto que lo que está astrológicamente predestinado posee un valor absoluto, debido a que las reacciones (karma) tarde o temprano van a madurar y producir sus efectos; pero eso no significa que el ser humano esté sujeto a un destino que no puede cambiar. Si todas las cartas estuviesen echadas, ¿con qué propósito Shri Krishna nos instruye a través de los Vedas y demás escrituras sagradas? ¿Para qué esforzarse tratando en seguir los principios enunciados en estas escrituras si todo ya está predestinado? Los Vedas dejan muy en claro que la ley del karma implica responsabilidad. Nuestro libre albedrío, aunque limitado, nos permite escoger la opción correcta. Por eso, los maestros védicos afirman que somos los artífices de nuestro propio destino. Si bien en esta vida sufrimos o disfrutamos de acuerdo a nuestro karma ya manifestado (prarabdha karma), al mismo tiempo, tenemos la opción de utilizar apropiadamente ese libre albedrío y “quemar” así las reacciones materiales al no generar más karma.

“Así como un fuego ardiente convierte la leña en cenizas, ¡OH Arjuna!, así mismo el fuego del conocimiento reduce a cenizas todas las reacciones de las actividades materiales” Bhagavad-gita 4.37

Una vez, un líder político hindú le pregunto al gran astrólogo y acharya, Prabhupada Saraswati Thakur: “¿por qué Dios le concedió libertad al alma” Saraswati Thakur le respondió: “Tú estás peleando por la libertad. ¿No sabes el valor que ésta tiene? Desprovista de libertad el alma es sólo materia” La libertad nos ofrece la alternativa de actuar correcta o incorrectamente. Una vez, Gandhi le dijo a las autoridades británicas: “Queremos libertad”. Ellos respondieron: “Ustedes no están preparados para auto gobernarse. Cuando lo estén, se la daremos”. Y Gandhi entonces les dijo: “Queremos la libertad para cometer errores”. Por lo tanto, la libertad no garantiza el actuar en forma correcta; ella posee un valor independiente de lo correcto o incorrecto. El libre albedrío absoluto sólo existe en la Verdad Absoluta. Debido a que somos finitos, nuestro libre albedrío es infinitesimal. La posibilidad de equivocarse está ahí. Nuestra primera elección fue dominar, y así, gradualmente hemos entrado al mundo de la dominación.(Narrado y comentado por Srila B.R. Sridhara Deva Gosvami)

El ser espiritual eterno –jiva-, debido a su naturaleza subordinada, nunca es absolutamente independiente, siempre se encontrará bajo algún tipo de influencia. En este mundo material, él es controlado por las severas leyes cósmicas, las cuales lo someten al nacimiento, la enfermedad, la vejez y la muerte; pero en Vaikuntha, el mundo espiritual, el jiva es cobijado por la energía espiritual amorosa del Supremo. El libre albedrío le da entonces al jiva la posibilidad de elegir a que energía subordinarse. Si se identifica con la materia, su relación eterna con Bhagavan, (el Ser Supremo), queda cubierta. El proceso espiritual védico le permite al jiva remover esta cubierta para devolverle su identidad perdida. Cuando esto sucede, él se libera de las dualidades de la materia, y en pleno conocimiento de su identidad real, mantiene su libre albedrío, ya que la capacidad de decidir y la independencia jamás se pierden, aunque ya nunca se vuelven a mal utilizar.

por Daru Krishna Das

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