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GRASAS SALUDABLES PARA LA FELICIDAD Y EL BUEN FUNCIONAMIENTO CEREBRAL.

Hoy en día la vida pasa muy rápido. Estamos más preocupados en producir dinero que en cuidar nuestra propia salud. Vivimos tan estresados que somos muy propensos a sentir infelicidad y depresión. Y más aún somos más propensos a estas emociones si nos alimentamos de manera incorrecta.

Sabías que nuestro cerebro, el órgano más complejo de nuestro sistema, está compuesto en un 60% de grasa? Entonces la pregunta es: ¿qué pasa con el funcionamiento de nuestro cerebro cuando hay una deficiencia de grasas y peor aún cuando estas son de mala calidad? La respuesta es muy simple: bajo desarrollo intelectual, depresión, ansiedad, irritabilidad, enfermedades degenerativas como demencia senil (alzheimer, parkinson, etc.).

Hay que entender cómo es la estructura de la grasa cerebral. Las neuronas están cubiertas por una membrana o capa de grasa llamada mielina constituida en un 75% por grasas, en especial ácidos grasos de cadena larga como el DHA (más adelante hablaré de este). A través de esta capa de grasa se da la sinapsis o comunicación entre las neuronas. Si la grasa que compone esta mielina no es de buena calidad (es decir, grasas tóxicas como las grasas trans, que provienen del consumo de aceites refinados), la comunicación neuronal no se dará de manera efectiva y esto dará origen a las enfermedades ya mencionadas.

Como hemos mencionado líneas más arriba, la grasa que está en mayor proporción en nuestro cerebro es el DHA, que es un ácido graso que se puede sintetizar a partir del famoso Omega 3. Tanto el DHA como el Omega 3 los podemos ingerir a través de la dieta. Si hay una deficiencia de estos ácidos grasos en nuestro organismo, no habrá una buena comunicación entre las neuronas, estas se atrofiarán y la persona podría hasta morir.

La linaza, chía y sacha inchi son los alimentos vegetales con mayor contenido de Omega 3.

Receta práctica para asegurar la ingesta diaria de omega 3:

Ingredientes:
3 cucharadas colmadas de linaza. De preferencia remojarlas la noche anterior.
1 vaso de jugo de fruta (piña o papaya o melón, etc).
Preparación:
Licuar las semillas de linaza junto con la fruta. Consumir con el estómago vacío.

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